jueves, 31 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS DE KERRGALLO (XVIII). GRACIAS A KEMO







El pequeño Kemo será operado en Barcelona, en el Hospital San Juan de Dios. Ha sido aceptado y la operación, la estancia del familiar que le acompañe y el traductor que le pondrán al padre del niño, correrá por cuenta del Hospital, en colaboración con el Hospital General de Sabadell y con la ONG que para tales efectos está creada en el Hospital para atender estos casos .

Solo queda hacer el gran papeleo que permitirá al niño y a su padre volar para abrazar una esperanza.

Así de sencillo.

¿Cómo poder entenderlo?

Tan acostumbrados como estamos  al “velo” sería fácil hablar de cómo alguien de gran corazón que pasó tan solo hace  cuatro días por aquí y que tuvo conocimiento del asunto y de Heike, de Henry, de su trabajo volcado en ayudar a los demás, volvió a su trabajo en el Hospital de Sabadell, y antes de poner en orden su oficina se echó pasillo adelante, ascensor arriba y abajo, de despacho en despacho para clamar por la vida de un inocente, cuando tan fácil podía ser para ese cirujano, para ese hospital, para el de San Juan de Dios, para tí y para mí, mover tan solo un dedo para salvar a ese inocente. A cualquier inocente.

“Quien salva a un inocente es como si salvara a toda la humanidad” dice una sabiduría ancestral proveniente de donde procede la Sabiduría.




Sería fácil caer en la loa a ti y a él, a ella, a vosotros y a ellos, pero dice también otra perla de sabiduría que si quieres bien a alguien no le alabes. Por algo será...¿pero sabemos por qué?

Tan solo habían pasado 24 horas desde que él y ella volvieron a Sabadell de sus vacaciones en Gambia, tan solo 24 horas de pasillos, ascensores y tocar puertas con los nudillos.

En la sinceridad de su mirada y en la belleza de su sonrisa abierta, en la seriedad de lo auténtico, debieron de estar algunas de las claves. Pero no, nos estaríamos perdiendo en el velo una vez más, estaríamos buscando la causa donde no  está, y estaríamos haciendo un flaco favor a quien merece algo mejor  que un aplauso.

Ni ellos se lo creían, sentados en cualquier parte de la ciudad , con el SÍ ganado para Kemo, se hacían cruces para encajar la grandeza de lo logrado para el niño, la inmensidad de lo que suponía para esa familia machacada a problemas, y lo poco o lo mucho ¿cómo medirlo? que había costado conseguirlo. Pienso en ellos, sentados y perplejos en cualquier parte de Sabadell, quizá en  un parque en una fría mañana invernal, rodeados de personas que corren tras las últimas compras para la cena de Noche Vieja, felicitándose unos a otros por haber llegado vivos (¿vivos?) de nuevo al final de un año más.

Pienso en la íntima felicidad, inexplicable, de esa anónima soledad.

Pienso en la soledad de Heike, atendiendo a Kemo durante dos años en sus crisis, de vuelta a Alemania para volver a llenar la bolsa con un salario bien pagado que les diera cuerda para estar un año más en Buniadu atendiendo a miserables como Kemo, a los desheredados de la tierra. Pienso en las vueltas que dio, que debió dar, con aquel diagnóstico, llamando puertas para descerrajar una esperanza. Y recuerdo sus palabras hace semanas cuando me dijo que a su vuelta le sorprendió que Kemo siguiera con vida. Recuerdo su modesta mirada , dirigida a otra parte para ocultar el vidrio húmedo con que de súbito se cubrieron sus ojos, cuando le dije que un español, el que había recogido a Kemo cuando llegó la ambulancia a Banjul, tras haberlo dejado ella en el Hospital de Essau a las 7 y media de la aquella mañana, iba a ocuparse de buscarle una casa a la familia, y a sostenerla para que el chaval pudiera estar cerca del Hospital General cuando le diesen las crisis que cada día le dan desde que vino a este mundo, de manera que alguien cualificado pudiera inyectarle el Propanol sin pasarse de la dosis y matarlo.

No supe, ni sé aún, por qué los ojos se le llenaron de lágrimas, porque no tuvo interés en explicarlo,  a esa dura teutona capaz de haber sentado en la cola de los miserables para esperar su turno durante tres horas al Sheifo de la comarca, que es como decir el Gobernador, rico por cuatro costados y acostumbrado a ir pisando sin esperar. Y que después de atenderlo le espetó que las medicinas que daba gratis eran para los pobres no para un hombre como él que podía pagarse lo que quisiera en esta vida. Recuerdo sus claros ojos, recuerdo a esa mujer a quien por su fortaleza me gusta llamarle “General”, y es que me gusta oír su siempre modesta respuesta: “Yo no soy nada ni nadie, Ahmed”. Pero es que más me gusta ver su sonrisa limpia, la gracia que le hace que le haga el payaso al llevarme a la visera de la gorra la palma extendida mientras le llamo “General”.




“Yo no soy nadie , Ahmed, nadie”. Me gusta oir que nos recuerden la realidad, me gusta repetir el mantra eficaz para combatir el Ego, “No hay poder ni fuerza sino en Dios”

Hace tiempo que comprendí que los Niños de Kergalo se me habían puesto en el camino para echarme una mano. Creo que Kemo se nos ha puesto en el camino, una vez más, para echarnos una mano, él a nosotros.

Comprendo que es una manera extraña , cuánto menos , de ver la realidad.

 Kemo tiene un agujero en el corazón, de una cavidad a otra, y una salida de la aorta que no tiene el calibre suficiente para bombear afuera la sangre.

Es nuestro corazón el que está bastante mal y no sabemos cómo operarlo. Kemo , se nos ha puesto ahí, para echarnos una mano. Él nos está dando una oportunidad para parchear nuestros boquetes y para ensanchar nuestras exiguas salidas hacia fuera. Podrá llegar vivo o no a la operación, pero lo que es seguro que nos ha dejado una receta escrita a sus cortos cuatro años. Seguro. Alguien se ha ocupado que fuera así.

Si nos enredamos en el “velo” no seremos capaces de entender la realidad. Pero todavía sería peor salir más confundidos que antes. Y con el corazón más colapsado, ensombrecido por el ego.

“Yo no soy nada ni nadie , Ahmed”.




Y es que el origen del caudal de los torrentes que bajan de las montañas para reverdecer la vida, no está en ellos mismos, sino en el agua que se eleva sobre sí misma perdiendo su identidad exterior y se evapora al calor del sol, que deja de “ser” ella para ser otra cosa imperceptible y que al condensarse con más “nada” y  arrastrada por los vientos se precipita y es entonces cuando la fuerza del amor da la vida. Solo cuando la belleza aparente del agua de los océanos de evapora hasta no poder contemplar su apariencia exterior, el velo, su identidad exterior y aparente,  dejando tras de sí la escoria para que ascienda lo más puro que hay en ella, solo entonces se produce la alquimia del Amor, que hace que seamos nosotros los auténticos beneficiados de nuestras buenas acciones , acorde con lo mejor de nuestra intención.

Las buenas acciones hacia los demás  son como la belleza de las flores.
Las buenas acciones hacia los demás que nacen y culminan desde la renuncia a sí mismo, son como las flores con aroma.

Una vez más las flores pueden fotografiarse en la perfección de su materialidad, pero no el aroma. Una vez más aquello intangible es el alimento de esa otra cosa intangible que está en nosotros y que tan poco caso le hacemos. 

“Yo no soy nada ni nadie, Ahmed”.

Vapor de agua , renuncia a sí misma, la  belleza inconmensurable de los océanos evaporada y desaparecida por la fuerza del amor y la renuncia a sí mismo. Alquimia del Amor que nos deja perplejos en un banco de cualquier parque al tratar de entender por qué nos sentimos así de plenos, si dimos tan poco y es tanto lo que nos llena. Alimento del Alma.

Sería fácil homenajear a aquella otra viajera, que igualmente conmovida hasta el tuétano removió cielo con tierra al volver a su Sur para encontrar para Kemo un cirujano, y alimentar durante semanas nuestra esperanza.

Sería fácil decir que fue la agudeza de aquel viajero de velero varado por la casualidad ¿la casualidad? en esta playa que dijo “estos temas solo se solucionan si salen a la prensa”, y que fuera la casualidad que Nakupenda  anunciara que con el próximo grupo viajaba una periodista, para pensar que si se aprovechaba la visita obligada al hospitalito y hacíamos coincidir la presencia de Kemo, tal vez la periodista...tal vez. Pero , no fue así. Fue el corazón de una mujer del Sur que al cruzar a la otra parte buscó en un gigante que anda recogiendo chavales de las basuras una mano expeditiva que tirar a puerta.

Sería fácil decir, de ti, de ella, de él, de nosotros, de vosotros , de ellos,  pero es mejor no hacerlo para no equivocarse.

“Yo no soy nada ni nadie, Ahmed”

 Tan solo era un punto de luz, capaz de contagiar su inmediato entorno con su amor y su renuncia. Y la luz como el fuego, tiene la virtud de expandirse, como todo, y he ahí el misterio de la cadena, el misterio de la unidad. Ha sido ese contagio el que ha sido capaz de cambiar la realidad con un ímpetu sorprendente. Si tan solo hiciéramos un poco, para empezar, y renunciáramos un poco al ego, seríamos capaces de cambiar el mundo.

La batalla exterior solo se ganará cuando ganemos la batalla de nuestro corazón y hagamos  de la compasión por todo lo creado una manera de vivir, no un proyecto ni una acción espectacular digna de ser fotografiada..




Son ellos, los miserables de la tierra que están ahí para redimir nuestro corazón averiado, para provocar la Alquimia, para descubrir el misterio. Para recordarnos que no somos nada.

Fue Flor, aquella maña inquisidora en busca de la autenticidad, quien hace ya un mes, mientras compartíamos con Pablo, su compañero del alma, un rato con Heike y Henry , frente al barracón donde viven, quien para finalizar el interrogatorio en tercer grado a que había sometido a Henry, bajó a un nivel más humano y le preguntó : “Y de donde sacáis la energía?”

Henry le contestó con la fuerza que sale de los más hondo. “Ella la saca de mí y yo la saco de ella. Cuando uno de los dos está mal o flaquea, el otro le sostiene, es el amor el que nos hace ser uno juntos. Ninguno de los dos podríamos hacer esto si estuviéramos solos”

No sé que me emocionó más si la autenticidad de la respuesta o la explosión de llanto incontrolable que ella provocó en Flor, o el abrazo en el que se fundieron.

En todo caso, en  todo ello, las palabras de aquel amante enamorado, las lágrimas sentidas de felicidad de Flor y el abrazo que sellaba la realidad expresada, era la respuesta auténtica a todo el enigma: la fuerza de Amor, la Alquimia del Amor que permite transformar nuestro corazón al disolvernos en el otro, y al dejar de ser “yo” y dejar nuestro interés al márgen.  Siendo así que  esa energía entregada se vuelve hacia el emisor como un tornado que entonces, por haber dejado de ser “algo”, por ser “nada” por amor,  es elevado hasta lo más alto para fundirse con otras gotas de vapor enaltecido y ser entonces, y solo entonces,  cuando al encontrar la unión con sus iguales puede convertirse en lluvia y torrente vivificador capaz de convertir el desierto de la miseria y la soledad en vergel y aroma de flores y frutos, esperanza de vida.

Gracias Kemo. Tu corazón podrá fallar en cualquier momento, pero habrás sido tú con tu existencia precaria y doliente quien nos habrás ayudado a ser mejores.





domingo, 27 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS DE KERRGALLO (XVII). FELIZ AÑO NUEVO PARA TODOS, DESDE KERRGALLO






No ha pasado mucho tiempo desde que esta historia empezó, siquiera hace cuatro meses. Pero en tan breve periodo han pasado muchas cosas, unas más aparentes que otras. A las primeras se les pueden sacar fotos con las que documentamos la realidad de los hechos, pero hay otras  que no podemos fijar a través de una cámara digital y para ello solo nos queda la palabra. Y estas últimas son tan importantes que si no existieran tal vez sería mejor que las que podemos fotografiar tampoco existieran.


Cuando se tiene tan solo una perspectiva material de las cosas, puede percibirse la ausencia de ellas: los problemas que la carencia ocasiona, el dolor físico que puede percibirse. Y tratar de cubrir esas necesidades es un impulso natural de las personas de bien. Aprender a hacerlo correctamente exige otros requisitos, para que nuestra acción benévola no se convierta a la postre o de inmediato, en contraproducente.



Esto nos exige , tal vez, revisar algunos de nuestros conceptos, esos con los que cargamos por venir de donde venimos y vivir como vivimos.


El mundo no necesita abundancia, sino suficiencia, y sobre todo autosuficiencia. No podemos, no debemos, proyectar el impulso, ya innato, de nuestra manera de aspirar a tener de todo y cuanto más mejor sobre quienes lo más que desearían y necesitan  es tener lo suficiente. Y mucho menos fomentar aquello de lo que nuestra sociedad occidental más le valiera desprenderse lo más rápidamente posible, desde dentro del alma, antes de que el sistema por locamente consumista haga ca-ta-crack y la realidad nos ponga la camisa de fuerza de la moderación y la austeridad.
Descargar miles de lápices, o cientos de no se qué, tan solo porque lo hemos conseguido o nos lo han facilitado, es más contraproducente que beneficioso


Cuando decidamos hacer algo debemos de hacerlo con la mayor cercanía posible o a través de personas que están cercanas a ellos, haciendo todo lo posible porque el receptor de la ayuda valore lo que recibe, Y LA AYUDA NO CONTRIBUYA A LA CORRUPCIÓN GALOPANTE, que es el peor de los males que aflijen a estos pueblos.

En la experiencia de Kerrgallo se ha procurado hacer entender a todos que levantar un proyecto comunitario no es una cosa que incumba a los blancos o a los ricos, pues el que puede dar más dará más, si quiere, y el que puede dar un poco, debe de darlo. Y eso va para todos, empezando por los propios receptores, los cuales deben de ser parte activa y contribuyente, deben de apreciar lo que se les da y valorar su propia participación, autoestimarse y comprender que aunque se les eche una mano desde fuera, la garantía de salir del hoyo son ellos mismos, su actitud.

Y ésto , los chavales y el Profesor, lo han demostrado con creces, muy lejos de la actitud pasiva que tan a menudo se observa ante el desembarco de blancos donantes. Aquí, tal despliegue no ha existido, y con ello, en vez de generar la avidez por " a ver a mí que me cae o de qué puedo aprovecharme", se ha generado un espíritu combativo de colaboración.

Y en ello, que no en el dinero, ha estado la clave del vertigonoso acontecer en estos pocos meses en esa aldea de chavales.

Hay cosas importantes que se pueden fotografiar , pero hay otras que no se pueden, y sin embargo son más trascendentales.








Primero se ha podido atender gracias a la generosidad de Nakupenda y de muchos otros, las necesidades alimenticias básicas para que al menos no se pasara hambre. No entregar los sacos de arroz donados sino llevar cada día la porción que necesitan, ha sido un acierto pues evita la impresión de fácil abundancia y la posibilidad de corruptelas.


Atender la necesidad básica de no dormir sobre el duro suelo, haciendo colchones utilizando materiales de reciclaje como sacos vacios y paja de arroz, y ser realizado por ellos mismos, no solo ha permitido ahorrar mucho dinero sino iniciarles en el camino del "tú mismo".



 

Hacerles partícipes del trabajo para la realización de los pupitres, aparte de que en un futuro si hubieran medios sería un proyecto de una escuela de carpintería por las tardes, ha sido otro medio para incidir en lo mismo y fomentar la autoestima.



Se han cubierto 250 m2 con un sombreado natural, sin coste más allá que el propio esfuerzo. Inicio de un proyecto de huerta que enriquezca su dieta, sirva para aprender y practicar una agricultura que desconocen y les abra una posibilidad de futuro. Lo han hecho ellos.
Caminando hacia la auto-suficiencia.





Están aprendiendo cosas útiles a través del trabajo
                                                                           Afecto y Proximidad: Aitor y Chiara. Voluntarios

 

Pupitres para una futura escuela

 

Estamos a poyando a Heike y Henry, cada vez menos solos gracias a vosotros. Y ellos atenderán a los chavales de Kerrgallo.








Ellos han hecho las zanjas para los cimientos, mezclado y acarreado el cemento, recogido la arena de los caminos, están haciendo los bloques y han reparado el pozo

 

Restaurante solidario "El Color de la Papaya", a la sombra de una esperanza, en el camino de la auto-suficiencia.




Desde Kerrgallo os desean , los chavales y el Profesor, Sheij Yuma Njai y todos sus amigos,  que el próximo año esté  igualmente para vosotros  llenos de alegría, paz, amor y buenas cosas.





Gracias

Ahmed



jueves, 24 de diciembre de 2009

MANOS DE AZUCAR, 3er informe de cuentas

Recogiendo y ampliando las cuentas anteriores:


+ Ana, Nora, Arantxa,
Vicky, Cristina y Conrad, ..........500 dl..................500 dl
+ Sergio ........................................650  dl............1.150 dl
+ Grupo Nakupenda....................1.500 dl............2.650 dl
- 140 bolsas para
 colchones a 5 dalasis.....................700 dl............1.950 dl
- 5 agujas x 5 dl................................25 dl............1.925 dl
- 15 cordones de cuerda a 5 dl..........75 dl...........1.850 dl
- 20 cordones de cuerda a 5 dl........100 dl...........1.750 dl


+ David 30 €  x 39........................1170 dl…….. 2.920 dl
+ Almudena..................................Semillas
+ Maruja 20 € x 39.........................780 dl.......... 3.700 dl

- 1 Saco Fertilizante 50 kilos..........800 dl...........2.900 dl

Saldo a 30 Noviembre 2009.......................... .......2900 dl

+ David , 30 € x 39 dl.…………   1170 dl...........4.070 dl
+ David y Mari Ángeles............... 2000 dl...........6.070 dl
+ Teresa, 20  £ x 43 dl.....................860 dl.......... 6.930 dl
+ Nakupenda , 420 € x 39 dl......16.380 dl .........23.310 dl
+ Donante Desconocido
    3.000 € x 39.80 dl.................119.400 dl...….142.690 dl


+ Flor y Pablo..medicinas y 100 € al dispensario de Heike

+ Vanesa……………………..  semillas
+ Mensajeros x Gambia…… 10 kilos de medicinas
+ Mensajeros x Gambia........ 80 k batidos y medicinas
+ Aitor y Chiara.................... 1 semana trabajo en la huerta
+ Nakupenda...........................    625 dl...........143.315 dl
+ Marta y Gabi..................Medicinas y Material escolar

-         10 sacos cemento a 235.........2.350 dl.........140.965 dl
-         2 cargamentos grava..............   330 dl........140.635  dl
-         5 sacos cemento a 225........... 1.125 dl........139.510 dl
-         salario albañil y ayudante.....    290 dl.........139.220 dl
-         20 pupitres a 525 dl...............10.500 dl........128.720 dl

Saldo a 24 Diciembre.............................................128.720 dl


Notas aclaratorias:


LA ESCUELA
1.- Se han hecho las fundaciones con 4 sacos de cemento, más grava y arena.
2. Siguiendo con la política que trato de aplicar, buscamos la colaboración gratuita de cualquier proveedor o trabajador, en ese sentido , obtuvimos dos cargas de grava cuyo precio normal hubiera sido 2.300 dalasis, solo por el coste del gasoil para el tractor, 330 dalasis para 10 litros.
3. No se ha comprado, por ahora ninguna herramienta, La Granja ha prestado la mayoría y el Profesor obtiene todo lo que puede.
4 Mano de obra: excepto la intervención como Maestro de Obra, de Leiti, cada vez que sea necesario en la construcción, como para que los cimientos estuviesen nivelados, son los chicos y el Profesor quienes cargan con esa responsabilidad.
5. Ya se han hecho, a fecha de 23 diciembre, 256 bloques con seis sacos de cemento, e imagino que hoy harán los 4 restantes sacos. Calculo cerca de 2000 bloques los necesarios para levantar la escuelita.
6 . Los portes del material corren por cuenta de La Granja
7. La arena para la mezcla de cemento la obtiene los chales de la arena de los caminos.

PUPITRES
1 .En la Granja se han realizado ya 20 pupitres. Para el presupuesto del que Nakupenda se ha hecho cargo, se han estimado los costes salariales de los dos carpinteros y el material de madera, clavos, barniz y papel de lija necesarios. Nada más. Cada día 3 ó 4 chicos vienen a la carpintería a ayudar y a aprender.

HUERTA.

Mientras no se tengan más voluntarios de España para monitorear los trabajos, una vez a la semana La Granja aportará a M. Musa, el jardinero, que trabajó durante el tiempo que estuvieron aquí Aitor y Chiara, con ellos, de manera que las instrucciones y programa dejado por ellos sean seguidos. Y yo, cada día que voy, hago seguimiento de los asuntos.


Ruego a cualquier amigo/a que haya pasado o pase en el futuro por esta historia, y que aporte algo, por pequeño que sea, que si no lo ve reflejado en el estado de cuentas me lo haga notar, pues podría haberme despistado. O que perciba cualquier error en las cuentas, o tenga algo que decir, corregir o aportar.

Un gran saludo a todos en este día de Navidad


Ahmed

viernes, 18 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS DE KERGALO (XV). 16 de Diciembre de 2009, la fuerza del amor.

Ha sido un día muy especial y simbólico. Durante las fechas anteriores todas las vertientes del trabajo en la aldea de estos muchachos se habían ido desarrollando a un ritmo rápido.

No tengo mucho tiempo ni siquiera para conectarme al correo, menos para solazarme en el relato de los acontecimientos, por lo que en este caso la falta de noticias es debida a la intensidad y acumulación de los acontecimientos que, de alguna manera, culminaron el día 16.

Ese día era el señalado para inaugurar el restaurante que bajo el sombrajo de palmas habían los chavales construido en una esquina de la huerta, con ocasión de la visita de Paqui, la Sra. vicepresidenta de Nakupenda , acompañada de un grupo de amigos.

Dio la coincidencia que esos días atrás estaba pasando en La Granja una persona especial para esta casa y este proyecto: David, el hombre que sabía volar las cometas de la ilusión, y que acompañado de Mari Angeles, su encantadora madre, vino cargado con casi 100 kilos de medicinas para el dispensario de Henry y Heike, una donación más entregada a través de su ONG "Mensajeros X Gambia".


                       Mensajeros x Gambia entregando a Heike parte de sus 100 kilos de ayuda



Dio , así mismo la coincidencia que unos días atrás el viento había traído hasta esta playa a dos personas muy especiales: Aitor y Chiara, Clara,  traducido de su italiano. Tendré que hablar mucho más de ellos pues en esta historia en donde las casualidades no existen, ellos han sido una pieza fundamental en este puzzle, la pieza exacta que nos faltaba.
Llegaron como de rebote, se quedaron, nos conocimos, disfrutamos del contacto humano. Se marcharon queriendo seguir sus vacaciones en Gambia, y a los dos días nos llamaron para decir que querían pasar los últimos 10 días en este país con nosotros y con los chicos de la aldea. Y es que resulta que él, Aitor, es jardinero y agricultor, y ella una máquina de trabajar en lo que se le ponga por delante y enamorada como él de la vida en el campo y de la naturaleza.

Al proyecto de la huerta de la escuela le faltaba una pieza que días atrás yo empezaba a percibir con claridad: no saldría adelante si no se estaba más horas enseñándoles agricultura y realizando , en este despegue del proyecto, una serie de labores sistemáticamente, que sentaran en los chicos las bases de una rutina y que yo no podía hacer cinco o seis horas cada mañana, pues me era imposible con mis otras obligaciones. Necesitaban ser monitoreados, enseñados, conducidos. Y lo necesitaban ahora. La esperanza de que en el futuro Njawara formara anualmente a 10 de ellos, estaba bien, pero ahora necesitábamos alguien que les ayudara a echar a andar.

Ellos, Aitor y Chiara , eran las personas adecuadas no solo por su preparación, sino por su capacidad de entrega, empatía y amor. Un bombazo. Aparecieron antes de que yo tuviera totalmente claro que los necesitaba...simplemente increíble ...si no se estuviera viviendo esta historia desde el principio



Aitor y Chiara, la fuerza del Amor.


Y es que Dios te pone un médico en el camino, cuando lo necesitas...que decía el refrán árabe. O te manda un par de ángeles, por la cara.

Y como por encanto aparecieron ese hombre y esa mujer, jóvenes, hermosos y encantadores, para derrochar sobre esa comunidad entusiasmo , afecto y buen hacer.

Ahora que están a punto de marcharse, aún dudo si serán de este mundo...

Han pasado por aquí para abrirnos una brecha imprescindible: necesitamos esos voluntarios, gente que quiera pasar aquí una semana o más tiempo, recogiendo el testigo de los trabajos encabezados por el anterior voluntario, para que este proyecto de 250 m2 de huerta nos pueda permitir dar el salto al proyecto agrícola de los 6000m2 que será la culminación de nuestro trabajo con esa comunidad. El alojamiento  será gratuito en nuestra Granja.


Es imprescindible encontrar y contar con estos voluntarios y desde aquí lanzamos una llamada.

Aquí estabamos todos: David y Maria de los Angeles, Nakupenda y Chiara y Aitor. Y estaban también Merche y Teresa para llenar la terraza de reflexiones sobre la vida, el amor y los seres humanos. Conversaciones que a veces nos llevan hasta altas horas, siempre dándole vuelta a la reflexión sobre el mundo y la sociedad dejados por una semana atrás, a rebufo  de las sensaciones y pensamientos provocados por esta inmersión en un mundo tan diferente. Un occidente que clama y chirría. Una salida difícil de encontrar desde el punto de vista teórico, pero que a mis ojos se presenta diáfana cuando percibo dentro de mí y en los demás el impacto de lo que este mundo simbólico de los Niños de Kergalo y lo producido en torno a ello representa: austeridad, solidaridad, amor, recuperar la conciencia de que todo y todos somos Uno. En definitiva Justicia y Espiritualidad para levantar un mundo diferente.



Frente a la huerta


Todo se concentró aquella mañana de Diciembre. En una huerta en donde los recientes planteles hechos por Aitor y Chiara empezaban a brotar, los chicos entusiasmados con su energía y afecto, el profesor que se salía de satisfacción al ver llegar esa misma mañana de la inauguración de "El Color de la Papaya", los primeros ocho pupitres dobles subvencionados por Nakupenda, y en la misma mañana los 10 primeros sacos de cemento subvencionados por el Donante Desconocido para construir los cimientos de la escuela.



Los primeros pupitres llegan, gracias a Nakupenda .




Con ellos, Leiti, mi maestro albañil y carpintero y Abubakar, para marcar el plano de la futura escuela, picos y palas.

No había pasado ni una hora y media que , con el profesor a la cabeza, sobre las marcas hechas por Leiti y Abubakar, un montón de muchachos con palas habían excavado las zanjas sobre las que se asentará la base de hormigón: un edificio de seis metros de ancho por 14 mtrs de largo que con un muro divisorio dará lugar a dos aulas de 6 x 7, orientado de norte a sur y con los laterales prolongados dos metros de ancho que harán de corredor protegiendo al edificio de la lluvia y el sol.


Los 10 primeros sacos de cemento llegan, gracias al Donante Desconocido




Todo confluyó esa mañana de Diciembre que se coronó con la inauguración de "El Color de la Papaya", restaurante de arroz solidario, en un huerto salpicado de globos de colores , mientras los chavales enloquecían dando patadas a dos balones que David les trajo. Para colmo faltaba saber cual iba a ser el nivel culinario de la familia del Profesor: los varios tipos de arroces que en abundancia excesiva colocaron en fuentes ante nosotros arrancaron vivas sostenidos y aplausos para las sras del Sheij que ruborizadas agradecían las muestras de reconocimiento a su perfecto trabajo.

Fue un día simplemente memorable: de los que perdurarán en el recuerdo para siempre.

Ya se marcharon Paqui y el resto de sus acompañantes. David y Mari Angeles también, pero esta noche vuelven a casa a pasar la última en Gambia. Mañana se marcharán y con ellos Aitor y Chiara, los dos ángeles caídos del cielo.

En el amplio porche de la Granja, donde tantas horas de charla y emociones hemos pasado, los ángeles y los duendes hacen las maletas y dejan paso a un futuro más luminoso .

Perdonad la falta de noticias, pero no ha habido tiempo para escribir ni para soñar: vivíamos el sueño hecho realidad.

Todo marcha de maravilla, sigue vivo el milagro y se engrandece cada día que pasa.

Un restaurante para disfrutar y una huerta, como dos medios de vida autónomos para esa comunidad. En ciernes, una escuela de carpintería y otra de agricultura para aprender, unos colchones para el duro suelo y unas sábanas que se están preparando, y los cimientos de una escuela física y unos pupitres maravillosos que un día, Insha Al.lah, recibirán cuadernillos de inglés y matemáticas.

Y Henry y Heike, cada vez menos solos .

Y una energía que se levanta como un huracán hecha de montones de corazones que hasta ayer erámos desconocidos y que hoy nos reconocemos en lo mejor de nosotros mismos...

Y como quiero publicar esta nota cuanto antes, no os he hablado de las semillas que Vanesa trajo, de los 100 kilos de batidos energéticos y medicinas que David trajo y entregaron a Henry y Heike, de lo que ha supuesto para Nakupenda y para David y los demás conocer a estos héroes alemanes....y para ellos recibir esas ayudas, ni de los paseos en barca por los manglares, que también ha habido tiempo para disfrutar de la inmensidad de la Naturaleza.

Y de la puerta abierta a la esperanza que hemos abierto para el corazón agujereado del pequeño Kemo Kamara.

Todo marcha sobre ruedas, todo. Bendito sea Dios, y benditos todos vosotros. Gracias.

No hay nada como darle gusto al alma ¿a que sí?

jueves, 10 de diciembre de 2009

LOS NIÑOS DE KERGALO ( XIV). Alegrías y penas


Han pasado los eternos días posteriores a la Fiesta grande del Cordero. No hay nada como una fiesta señalada en el calendario para que la vida se lo piense muy mucho antes de volver a ponerse en marcha...

Los chavales aún no han vuelto todos de su visita a la casa familiar, que suelen hacer con ocasión de las dos grandes fiestas: el final de Ramadan y la fiesta del Cordero. Fiesta Pequeña y Fiesta Grande, respectivamente.

El profesor así mismo volvió ayer de un viaje a la otra parte y su llegada coincidió con que allí estábamos con Antonio, y Bah, un técnico de Njawara, la ONG local que entrena a agricultores gambianos para enseñarles los rudimentos de la agricultura.

Por la mañana y como habíamos acordado, Mister Jobe, el creador de esa buena institución y algunos colaboradores , nos visitaron para exponerles el proyecto de realizar un pozo local en el campo grande de los muchachos de Kergalo, así como para hablar del resto de aspectos alrededor de tal proyecto.

Ya tenemos los datos básicos para hacer un presupuesto con el que armaremos el dossier para que Nakupenda pueda optar a que se les conceda esa subvención.

La idea, como recordaréis, es que tras la experiencia de esta huertecilla cubierta de semi sombra, en 250 m2, podamos proyectarla al campo grande adjunto a ella. Son más de seis mil m2 y si fuéramos capaces de ponerla en funcionamiento, obtendríamos , obtendrían en la escuela de Kergalo la fuente de su subsistencia por sí mismos. Y lo que es más importante: pondríamos en marcha una escuela práctica permanente de agricultura moderna para unos muchachos que pasan en la escuela , al menos, seis años. Ellos obtendrán nuevos conocimientos con los que volverán a sus tierras de origen y podrán mirar al futuro, desde la tierra, con otra esperanza.

De la reunión con las gentes de Njawara hemos obtenido, aparte del presupuesto, el compromiso con el proyecto que queremos desarrollar , en el aspecto agrícola, en la escuela de Kergalo. De tal manera que se ofrecen a formar en su escuela agrícola, a 10 niños cada año, paulatinamente y les señalé que debemos de establecer una cierta supervisión de la posible futura huerta, a través de visitas periódicas de alguno de sus técnicos.
La formación de los chicos en Njawara será GRATUITA y solo habremos de pagar la manutención.

El técnico M. Bah se trasladó con nosotros para medir el campo y diseñar el futuro sistema de riego. Que se hará de manera sencilla: un pozo con un depósito a 1 metro del suelo que surta de agua a cuatro pequeños depósitos más de 1000 litros repartidos por el campo de donde con regaderas los muchachos obtendrán el agua para cuidar de las plantas.

Creo que los de Njawara  han conectado y se implicarán .

Son buenas noticias.

Estando allá, como decía llegó el Profesor, Sheij Njai. Y resolvimos dos cuestiones que tenía pendientes con él:

  1. le comuniqué que Nakupenda se ofrecía a hacer los pupitres de una futura escuela, que ya habíamos hechos dos prototipos y que ahora tenía que enviarme a varios adolescentes para que ayudaran en tareas de aprendiz como lijar, serrar o barnizar.


Un pupitre para enseñar materias académicas..Un pupitre para aprender carpintería.


    -“¿Cuándo?” me preguntó.

    -“Mañana a las ocho de la mañana empiezan”, respondí.


    hoy han aparecido hacia esa hora de la mañana, Mustafá, Hussein, Hassan y Yakub. Llevan toda la mañana trabajando en el taller a las órdenes de los dos carpinteros de la Granja, Leiti y Abubakar.



    Mustafá, Hassan, Yakub, carpintero Abu Bakar, Hussein y el maestro carpintero Leiti




    Aprendiendo un oficio.


    Abarataremos el coste de producción, seguimos implicando al receptor de la ayuda para que ponga de su parte todo lo necesario y valore lo recibido, y ponemos las bases , si Dios quiere, de una futura escuela taller de carpintería.

    Son buenas noticias.

    El arroz que se llevaba cada día a la escuela se lo voy a dar en mano a estos chavales, después del trabajo, para que lo lleven a la escuela: otro mensaje claro.

    1. El segundo tema con el Profesor: no le quiero decir que tenemos ya una suma tan importante de dinero como tres mil euros para realizar la escuela de dos aulas. Le he dicho que ya hay fondos para empezar y que esos fondos es para comprar cemento y hierros, y que él, como ofreció debe de aportar la mano de obra.

    -“Cuándo pueden estar aquí los voluntarios?” le pregunté.

    -“Los llamaré a Senegal y vendrán cuanto antes. “ me contestó

    -“Pues en cuanto estén aquí se trae el cemento un pico, una pala y una carretilla, un molde para los bloques, y se empieza la escuela” El hombre estaba contento con estas noticias, porque eran unas buenas noticias. Nosotros también lo estábamos y mucho.

    Le dejé claro que los hombres debían venir con ánimo de colaborar sin esperar retribución, pues a más dinero quede para cemento, mayor será la escuela. Yo confío que tendremos una buena colaboración .....


    1. Tema con el Profesor: el día 16 vamos a inaugurar el restaurante " El Color de la Papaya" que los chavales han montado en una esquina de la huerta. Junto al mango, bajo un sombrajo de hojas de palma y una mesa local hecha con las nervaturas de las misma hojas de palma, los amigos de Nakupenda , en esta su segunda visita a Kergalo, el día 16 no van a entregar un saco de arroz como compensación porque nos inviten a comer: vamos a pagar por su trabajo y su servicio 50 dalasis, un euro 20 cents., por cada plato de arroz. La cuenta será casi la misma: 500 o 600 dalasis y con ellos se podrán comprar el mismo saco de arroz, pero ganado esta vez por ellos mismos. Es parecido en los efectos aparentes, pero muy distinto en el fondo y en las consecuencias.

    Por tanto, todo está en marcha: pupitres, pronto los cimientos de la escuela, la huerta y el restaurante. Ellos trabajando y los chavales aprendiendo carpintería, después aprenderán agricultura.

    Son buenas noticias.

    Pero hay noticias de otro color: un día os hablaré de unos héroes, se llaman Heike y Henry. Dos alemanes, señor y señora, que están al pié de un cañón tremendo: se ocupan de dar asistencia médica en un dispensario local que hay en esta población , Buniadu. El año pasado atendieron a 11 mil pacientes, utilizan métodos de organización perfectos, atienden con profesionalidad y amor, cobran 5 dalasis por paciente con los cuales tiene derecho a tres visitas. Las medicinas son gratis y los niños no pagan. Vienen de parte lejanas pues la fama de cómo tratan a los paciences y de sus buenas medicinas llegan lejos. No hay lugar a la corrupción general que se establece por aquí con las donaciones de medicamentos que van a dar a la farmacia de enfrente...Ella trabaja de 8 a 4  de la tarde ininterrumpidamente, pues ahora no tienen voluntarios que colaboren. Y están especialmente sensibilizados y volcados en los niños.

    El otro día llevé allá a un grupo de viajeros que entregaron unos batidos nutricionales que David nos envió. Tuvieron ocasión de ver su trabajo y a las gentes, y tuvimos ocasión de conocer el caso de un niño de cuatro años: tiene una dolencia cardiaca grave, parece ser que tiene comunicados los ventrículos del corazón, el niño lloraba de dolor y respiraba con mucha dificultad y  esperaba  boca abajo que Heike le administrara una inyección que le calmara: ella no puede hacer más. El año pasado en Alemania  expuso este caso para recabar ayuda para una operación que en Europa carece de complicaciones. No puede hacer nada hasta que no se tenga un diagnóstico seguro, que aquí ni en Banjul, nadie puede hacerlo por no haber especialista. Parece que los aparatos para esa diagnosis si que están, pero no el especialista.

    Solo necesitamos que un especialista venga y realice un diagnóstico perfecto. Con ello Heike puede seguir intentando que lo evacuen y operen.

    Con el grupo de Nakupenda vendrá una periodista, en estos casos solo publicitar la situación puede traernos la ayuda necesaria...si Dios quiere.

    Este niño está condenado a muerte, y su plazo no parece largo. Tan solo es un condenado  más, entre los miles y cientos de miles que llenan la miserable situación de este mundo. Tan solo es uno más, sí, pero está dicho que "quien salvara la vida de un inocente es como si salvara a la humanidad entera".

    viernes, 4 de diciembre de 2009

    LOS NIÑOS DE KERGALO (XIII). Las razones para construir una escuela.

    Cuando recibí el anuncio de mi amigo, el Donante Desconocido, de aportar una suma tan importante como 3.000 € para emplearlos en los chavales de Kergalo, me costó poco decidir un destino óptimo: hacer una escuelita.
    Soy y era consciente que podía resultar algo atípico para una persona no-musulmana tal destino. Y por tanto consideré oportuno recabar la opinión y en su caso la aprobación expresa del donante para que estos fondos fueran destinados a tal fin.
    El Donante Desconocido, desde el primer momento señaló que los empleara en los asuntos que considerase necesarios para el Profesor y los chavales.

    Quiero trasladaros las razones que di a mi amigo desconocido para justificar el destino que le proponía.

    Antes voy a relataros un detalle. Cuando acabaron las lluvias, hace unos meses, en una conversación con el Profesor, dejó caer la necesidad de disponer de una escuela y dio un argumento : "dar clase bajo el árbol no permite a los más pequeños concentrase , los cuales se distraen con un carro que pasa".

    Yo no entré en ese comentario, realizado en el seno de una la conversación , que el Sheij había dejado caer.


    Debo confesar que cuando el Profesor hizo tal comentario, yo ya tenía bastante claro que una vez fueran solucionándose los problemas urgentes del hambre, las condiciones mínimas de vida, como los colchones y las sábanas y se pusiera en marcha la huerta, un día comenzaríamos poco a poco a picar las fundaciones, los cimientos de un local que al menos estuviera techado: unos pilares y un techo. No me planteé hacer paredes, sino lo más sencillo. Lo que me sorprendió , por lo que de sinceridad había en las palabras pronunciadas días antes sobre la facilidad con la que se despistaban los chiquillos, es que días después ellos, la escuela, se habían puesto a la faena de solventar el problema. ¿Cómo? construyendo una escuela con cañas. Un espacio cerrado que permitiera la concentración y estuviera a la sombra.


                                                 Escuela actual, construida recientemente con cañas.

    Dicho esto, quiero trasladaros las razones que a nuestro donante trasmití para justificar el empleo en esa dirección de esos nuevos fondos.

    El día 25 de Noviembre le escribí:

    “Por lo demás y gozando de tu aprobación, mi decisión es que esos
    fondos más otros que pudieran llegar si fuera necesario, se utilicen
    para dotarles de una mínima estructura que se asemeje a una escuela
    con dos aulas techadas.

    He reflexionado mucho sobre el particular: nosotros no podemos
    solucionar el hecho de que con toda probabilidad muchos de esos
    chavales no dispongan de escuela en sus lugares de origen, por lo que
    en el ánimo de tales padres el enviarlos a este tipo de
    "instituciones" es poderles ofrecer una cierta educación mejor que
    nada. Por otra parte me he preocupado en sondear en privado a los
    chavales, pues al margen de que mis apreciaciones eran de que esos
    chicos a pesar de su precaria situación estaban allá felices, he
    deseado tener información haciendo la pregunta directamente e
    indirectamente. No me queda duda que esa escuela está al mando de un
    hombre bueno, correcto , y que los chavales  encuentran allá una
    camaradería y probablemente afecto que tal vez en sus casas no
    tuvieran. Ellos están contentos y bien. No hay rudezas, ni asomo de mal
    trato y los más mayorcitos son realmente hermanos mayores para los más
    pequeños y desamparados.

    Desde el principio me sorprendió ciertas diferencias de comportamiento
     de esos muchachos con los que normalmente conocemos aquí, es decir
    con los que no están en ese tipo de institución. Y debo confesar que
    con sorpresa descubro que hay algo que a unos les sobra o a otros les
    falta, que hacen de esos chavales una gente diferente.
    Al margen que sean musulmanes y reciban instrucción religiosa
    coránica, con toda seguridad cualquier chico cuyo aprendizaje
    estuviera en torno a cualquier texto sagrado, de cualquier religión, y
    por tanto rodeado continuamente de enseñanzas morales y del ejemplo de
    vida de quien fuera el fundador, ha de acabar empapado de esa
    dimensión trascendental y de la educación necesariamente adjunta.

    Este es un asunto sobre el que quiero reflexionar mucho más, pues
    lamentablemente , en estas sociedades que están tan desarticuladas,
    los niños no son inmunes a la influencia social que desde luego no es
    la mejor en este caso ¿pero dónde lo es? sería la pregunta.

    Solo quiero decir que creo que en esa escuela esos chicos reciben
    cosas buenas, tal vez mejores que las que reciben otros ajenos a
    ellas, y por supuesto sin que ello quiera decir que la ausencia de
    educación en otras materias sea recomendable, todo lo contrario. Pero
    lo que hoy día está muy lejos por su coste y complejidad es
    proporcionarles una escuela donde pudieran aprender el resto de cosas
    fundamentales. Pero tal vez en el futuro, si Dios quiere, podamos
    avanzar en ello, facilitándoles , no sé aún cómo, instrucción en
    algunas materias básicas como inglés y matemáticas.
    Pero para ello va a ser muy conveniente el levantamiento de esa
    estructura básica que más adelante a medida que los viajeros donen
    bolsa de cemento a bolsa de cemento, podemos ir ampliando y quizá ello
    permita consolidar la enseñanza,la buena enseñanza que reciben ahora,
    con otras que deberían de completar su formación.

    En definitiva amigo, creo que hacemos bien en dar ese impulso para
    construir físicamente la escuela, gracias a tu donación y a esa otra persona que mencionas, que Dios derrame sobre ella y sobre ti toda su misericordia. Amigo mío yo ya sé que estás ajeno a algunas cosas que me son cercanas, pero te diré que el Profeta un día señaló a sus compañeros que Dios abrió las puertas del paraíso a una
    mujer tan solo porque un día movida por la compasión dio de comer y de
    beber a una perra hambrienta que tenía cachorros. A Él, a Ese, de
    quien el mismo hombre dijo que las personas más amadas por Él eran
    aquellas que eran más útiles a los demás, le ruego os bendiga por lo
    que vais a hacer.

    Creo que vuestros fondos van a ser muy bien utilizados y cada semana
    tendrás en el blog una cuenta precisa de lo hecho y lo gastado. Insha
    Al.lah ¡¡

    Recibe mi más afectuoso abrazo y nuestro agradecimiento

    Tu amigo

    Ahmed”


    Por otra parte, cuando días atrás le comenté al Profesor que tal vez empezáramos pronto a construir la escuela, no quise mencionar la existencia de tan grande suma de dinero, solo le dije que empezaríamos pronto, a levantarla poco a poco, entonces él comentó que si eso era posible él podría llamar gente de Senegal para que trabajara. Entendí que se refería a una aportación benévola de esas personas. Mañana, pues esta semana los chavales han marchado a ver a sus familias con ocasión de la Fiesta del Cordero, voy a intentar tener una reunión con el Profesor para decirle que ya empezamos y saber si podemos contar y cuándo con la ayuda exterior que ofreció, de manera que los fondos se optimicen lo mejor posible.

    Os mantendré informados. Si Dios quiere


    Un gran saludo a todos.

    martes, 1 de diciembre de 2009

    LOS NIÑOS DE KERGALO (XII): “Una estrella fugaz en el desván”




    Nunca nos hemos visto la caras, pero nos hemos mirado al alma infinidad de veces.

    Tantas que creo nos conocemos como se conocen las almas desprovistas de los velos de materialidad que nos confunden.

    A él le gustaba subirse al altillo, a ese desván en donde se guardan las cosas que no se usan pero que uno se resiste a deshacerse de ellas. Allá donde en la penumbra que deja pasar las pequeñas claraboyas de la buhardilla del alma, nos podemos sentar en un rincón y ser tan solo nosotros cara a cara con nuestros recuerdos, nuestras promesas, momentos para la reflexión y para la duda.

    Una cosa, al menos una, sí teníamos en común: ambos dos estábamos abonados a la lógica y a la racionalidad. Por éso nos entendíamos bien aunque las notas que nos cruzábamos en nuestros debates no siempre tuvieran, por ambas partes, una respuesta, no ya inmediata, sino tan solo una respuesta. Y maldita la falta que hacía pues de lo que menos se trataba era de concluir ninguna partida. No teníamos que llegar a ninguna parte, simplemente éramos o estábamos donde todo el mundo está…donde todos …en el camino.

    Unas veces en silencio, y otras con la tranquilidad de quienes pueden ver pasar el paisaje sabiendo que el otro está ahí reconstruíamos el placer de la tertulia, aún y a pesar que a él eso de las palabras le llegaban menos dentro que las simples historias humanas. Y es que más allá de lo que él tuviera consigo mismo en los altillos, de ese nivel hacia abajo lo que le interesaban eran los seres humanos como tales.

    Quizá fuera por ello y huyendo de la metafísica por la que yo tenía cierta carencia, un día no muy lejano, no recuerdo a cuento de qué, le relaté una escena de una película que hacía mucho había visto. Era una película iraní, cargada de esa sensibilidad y sutilidad en la que los persas son maestros. La historia relataba el accidentado y peligroso viaje de una afgana que debe volver desde occidente a su tierra natal debido a un grave problema que aquejaba a su  hermana en su país  el cual estaba  en guerra con los talibanes y no se cuantas facciones más ,y para ello debía de atravesar la frontera entre Irán y Afganistán. Allá , en medio de tal viaje, en un lugar indefinido se encuentra, en  un zona plagada de gentes que huían , con un médico afro americano convertido al Islam el cual tras una larga barba postiza que le proporcionara los estándares exigidos por los talibanes le confiesa:

    “yo vine aquí buscando a Dios y queriéndome poner a su servicio. Luché primero con los de un bando, y después con los otros. Al final, es aquí, atendiendo las miserias de esta gente que sufre, donde realmente Le he encontrado”.

    Yo sabía que a él le gustaban las historias.

    Hacía tiempo que no nos decíamos mucho. Un día , muy recientemente, reapareció.

    Debía de haber estado trasteando en el altillo entre baúles y recuerdos.  Ese hombre sin rostro pero que era tan familiar que hasta mis hijos conocían su existencia, cerró ese día la trampilla que daba a lo alto, mientras bajo el brazo, envuelto en un paño de misericordia, descendía llevando  un pequeño envoltorio.

    Con una humildad de las que impactan por su autenticidad desplegó ante mí su contenido, mientras me decía:

    “son tres mil euros, creo que ahora ha llegado la ocasión. Empléalos como mejor te parezca en los niños de Kergalo”

    El vello de los brazos se me puso de punta, la carne de gallina. Dejé mi ordenador y salí afuera…la noche africana , esta eterna noche de verano , estaba cuajada de estrellas. Levanté los brazos y grité con todas mis fuerzas para desahogar la tensión que me embargaba :

    “Bendito sea Dios ¡¡ y  bendito seas tú, amigo, porque ahora vamos por fin a tener la escuela ¡¡¡ Gracias, gracias, graaaaaaaaaaaaaaaciaaaaaaaaaaaaaaas¡¡¡”

    Estaba seguro que mi amigo , de una u otra manera, me había escuchado.





    Miré hacia arriba una vez más, hacia el altillo, siempre surcado de estrella fugaces…el lugar donde se encuentran todas las respuestas, y miré arriba tratando de entender por qué las cosas iban así de rápido..

    Después corrí llevando conmigo la lámpara de queroseno, tenía que darle la noticia a mi familia:  
                                                         “vamos a hacer la escuela ¡ “




    MANOS DE AZUCAR, 2º informe de cuentas

    Queridos amigos y amigas de Kergalo. Volvemos a hacer una pausa para informaros de los progresos y de las cuentas:

    1.- Lo más destacado: los colchones. Ya están hechos. Hace un par de semanas que un poco sorprendido por ver que en los últimos días no trabajaban con el asunto y que no les había mencionado nada por no parecer que se les presionaba, les inquirí por qué no continuaban con ese tema: se les habían acabado hacía tiempo los 15 cordones de cuerda de tres metros de los cuales sacaban los cordelillos para coser los sacos...y no me habían pedido más....Para entonces tenían hechos ya casi la mitad de unos magníficos colchones de paja: 11 individuales y tres dobles. Al día siguiente compré 20 cordones más por un valor de 100 dalasis. Yo que me había marcado el sueño que para aquellos chavales llegara el fin de año diciendo adiós al duro suelo, tengo hoy que daros la buena noticia que a últimos de Noviembre, ese objetivo se ha cumplido. Y ha costado tan solo 900 dalasis, al cambio de estas últimas fechas , 23 euros amigos ¡¡¡ VEINTITRES EUROS ¡¡¡¡ para decir varias decenas de chicos “adiós duro suelo, adiós y buenas noches”.

    Hace unos días cuando salía de la huerta, asomé la cabeza por la ventana que tiene la chabolilla que junto a ella se encuentra. Era casi medio día, sobre aquel túmulo que recordaréis no estaba relleno aún de tierra, se había colocado un colchón, sobre el colchón un chavalillo que no tendría 9 años dormía profunda y relajadamente, todo estirado sobre un colchón que dado el pequeño tamaño del chico podría acoger a tres más como él...lamenté de veras no tener cámara pues no podía haberos mandado mejor regalo. En aquella chabola se reunían para dormir sobre el suelo hasta hace nada, 11 de los pequeños, hoy ésos y el resto lo hacen sobre colchones.

    Para describir ésto, simplemente no hay palabras.

    Vosotros amigos y amigas lo habéis hecho posible .

    ¿Qué se puede decir más?

    2. Almudena llegó hace un par de semanas. Con ella vinieron 30 euros que mandó David, el incendiario de corazones, que cambiados a 39 dalasis, nos aportaron 1170 dl. Que , en parte fueron empleados para comprar un saco de 50 kilos de fertilizante N-P-K, 15/15/15, que se aplicó unos días antes de plantar las semillas y tomates que Almudena regalo a los chavales.

    Hace días que salieron los brotes...al verlos salir veo más que unos incipientes vegetales. Nunca antes, contemplar esa maravilla de la naturaleza, estuvo para mí tan cargada de su verdadero significado: una misericordia infinita.

    3.- Maruja nos preguntó que cuántas bolsas de cemento se podían comprar con 20 euros, a lo que le contesté que casi 3 y media. Me pidió que esos 20 euros se emplearan para empezar a construir esa escuela. Maravilloso, han sido los primeros euros destinados para ese menester y en caja quedan a la espera que empecemos a picar los cimientos.

    Gracias David, gracias Almudena, gracias Maruja. Muchas gracias en nombre de todos.

    Por tanto recogiendo y ampliando el balance anterior tenemos:


               INGRESOS                                              GASTOS     SALDO
    + Ana, Nora, Arantxa,
    + Vicky, Cristina y Conrad, ..........500 dalasis
    + Sergio .......................................650 dl
    + Grupo Nakupenda..................1.500 dl

    - 140 bolsas para
      colchones a 5 dalasis.............................................700 dl
    - 5 agujas x 5 dl........................................................25 dl
    - 15 cordones de cuerda a 5 dl..................................75 dl
    - 20 cordones de cuerda a 5 dl................................100 dl

    Balance.........................................................................................1750

    + David 30 € x 39...........................1170 dl
    + Almudena.....................................Semillas
    + Maruja 20 € x 39...........................780 dl

    - 1 Saco Fertilizante 50 kilos......................................800 dl

    Saldo a 30 Noviembre 2009............................................................2900


    Objetivos cumplidos


    TODOS LOS NIÑOS DUERMEN SOBRE COLCHONES
    EL ARROZ YA LLEGA DIARIAMENTE A TODOS LOS NIÑOS
    LA HUERTA SE HA CUBIERTO DE SEMI SOMBRA
    EL POZO SE HA REPARADO
    SE HAN PLANTADO LAS PRIMERAS SEMILLAS

    A punto de concluirse:

    En un rincón de esa huertecilla, bajo el único mango que hay, se han levantado los puntales que sostienen el sombreado de lo que será el mejor restaurante local de arroz africano, a 50 dalasis por persona, a beneficio de la escuela de Kergalo. Todavía no tiene mesa y sillas pero ya tiene nombre: Restaurante africano “El Color de la Papaya”


    Huerta y restaurante para viajeros solidarios que deberían de proveer el arroz que les falta en un futuro no muy lejano. Si Dios quiere.


    Muchas gracias, eskerrik asko, moltes graçies, jereyeff, abaraka, jarama, annuari...thank you¡¡¡¡¡




    Ahmed

    domingo, 29 de noviembre de 2009

    LOS NIÑOS DE KERGALO XI. “Tras la dificultad , la facilidad”


    Había sido una gran sorpresa , cuando la víspera de cruzar el río,  Sebastián a la cabeza de un amplio grupo de colaboradores de Nakupenda, me anunció que definitivamente los sacos de arroz que habían destinado para la aldea  de Kergalo eran 30.

    Aquel grupo de personas habían desembarcado en esta orilla del río, y  tras reconocer y abrazar a David tuve por fin la oportunidad de saludar a aquel hombre, Sebastián, con el que habían intercambiado correos, y quien yo consideraba un benefactor caído del cielo. Con él , un grupo de mujeres y hombres, representación fiel de las muchas personas más que habían hecho posible aquella intervención:

     Mil quinientos kilos de arroz, de los cuales cuatro sacos se destinarían respectivamente a una familia en condiciones desesperantes cuyo caso había yo querido someter a su consideración, la Asociación de mujeres de Kergalo, la casa del Imam que colaboraba a preparar el plato extra para los chicos y como deferencia se dejaría otro saco en el compaund del Alcalo.  Los sacos destinados a los muchachos acompañado cada uno
    de cinco litros de aceite , serían, pues, un total de 26  de 50 kilos cada uno y 125 litros de aceite.




    Hasta ese momento  habíamos estado entregando cada día tres kilos de arroz, con sus complementos. Con este cargamento podríamos aumentar a 5 la cantidad, lo cual suponía tres sacos al mes. Incremento que fue efectivo al día siguiente de la visita del grupo.

    La generosidad de Nakupenda,  era la generosidad de aquellas anónimas personas solidarias que habían confiado en su gestión y en cuya representación y como parte de ellas ahí estaban: Lorena, Camino y su marido Antonio, Florencio y  su hijo Donny, David , Manolo y Sebastián, a quienes acompañaba Jalifa uno de los colaboradores y amigos locales de la organización. Ese importante gesto iba a suponer más de ocho meses de arroz suplementario al que el Profesor proveía para esos chicos, junto con el aceite, y habiendo negociado los precios a cara de perro con los  mauritanos que comercian con arroz, supondría un desembolso, el destinado a los chicos en exclusiva,  de cerca de 500 euros que iban a evitar que aquellos muchachos , 57 niños y niñas, pasaran hambre en los próximos 8 meses...62 euros al mes, dos euros diarios...

    Unos meses atrás no podía haber imaginado que algo así pudiera suceder.




    Las lluvias habían cesado un par de semana atrás, y el resecón de la tierra que empezaba a aflorar había convertido en una auténtica playa de arena los cincuenta metros que separaban la carretera asfaltada del caminito de suave pendiente que traspasando el bosque de mangos nos llevaba a la aldea de Kergalo: no creí que fuera posible cargar un montón de sacos de arroz en el Nissan y salir indemnes del intento de cruzar aquel arenal, así que teníamos que cambiar el plan original de comprar el cargamento previsto por Nakupenda,  y marchar a la aldea para entregarlo, antes de dirigirnos a La Granja para que se acomodaran.

    Algunos de los lugareños que en busca de obtener un servicio les habían acompañado hasta donde se encontraba el coche, penetraron tras nosotros en la tienda de los mauritanos a la que conduje a Sebastián mientras le informaba del precio negociado días antes con el dueño del almacenillo: 590 dalasis por saco de arroz.
    Yo ya estaba acostumbrado a que para los que se buscaban la vida cada día entre los blancos aterrizados por aquellos lugares, lo usual solía ser imponer el debate sobre su servicio fuera lo que fuese lo que el comprador en cuestión estuviese interesado. Interrumpir cualquier conversación que ocupara a los posibles  clientes e introducir su asunto era la única oportunidad de vender sus servicios antes de que otro cobrara  la pieza en cuestión y así fue como hasta dentro del mismo almacén aquel joven conductor de una de esas “guele-gueles” intentaba convencerme, pues para él estaba claro que estando yo por ahí con esos blancos el asunto pasaba por discutirlo conmigo, que llevar a aquellas personas a Kergalo costaba el triple de la tarifa normal que yo bien conocía, con argumentos de puro lío, cuya técnica gozaba de auténticos maestros entre el personal que por allá rondaba , tratando además de convencerme que  era un precio de amigo. Entre los más sutiles argumentos deslizaba mi proximidad al medio tratando que considerara que de alguna manera mis intereses me obligaban a cambiar de bando: “hoy por ti mañana por mí”, en una velada amenaza que sobraba pues yo ya tenía claro hacía tiempo  que ningún conductor de Barra me había traído, ni me traería jamás,  un solo cliente de los muchos que a menudo preguntaban en aquella población por un alojamiento decente, siendo el mío el único a 100 kilómetros a la redonda con tales características: no tragar con los abusivos precios de aquella versión africana de salteadores de Sierra Morena con los que intentaban sorprender al desinformado viajero tenía un coste que yo habría de pagar.

    Recostado de espalda sobre una columna de  sacos en la tienda del mauritano, Sebastián asistía impertérrito a aquella discusión  que , dado el poco espacio que nos dejaban  los sacos de arroz, cebollas,  patatas y bidones de aceite que desbordaban  el almacén,  se libraba en un angosto pasillo no más ancho de un metro que no permitía al bando contrario desplegar un frente abierto en un movimiento envolvente por las alas mientras se amontonaban los unos tras los otros, el que luchaba por la pieza  en primera línea y sus asistentes , los que esperan una segunda oportunidad cuando el anterior se batiera en retirada mientras trataban de ajustar en silencio una oferta más aceptable o unos argumentos diferentes cuando tuvieran la oportunidad de entrar en liza y el grupo de curiosos siempre presentes, jaleadores divertidos, que iban metiendo baza según les venía en gana, deporte de calle, melé de broncas de palabras que  tanto les entretenían dando color a ese combate por la vida que para ellos discurría entre las cuerdas de un cuadrilátero y donde como era normal en África las lindes de las cosas solo servían para ser traspasadas con lo que la lona era invadida en tropel por espectadores, transeúntes que se mezclaban en la pelea, fotógrafos , cámaras, señoras con sus bebe en la espalda o colgados del pecho que los amamantaba y  que  hacían un paradita para presenciar el espectáculo. Variopinta  humanidad en donde la hermandad de sangre era la ley no escrita a la que todos se sometían, “hoy por ti mañana por mí”, solidaridad de cazadores. .

    Dado el calor sofocante que reinaba en el garito nos iba envolviendo a todos de un tufo a humanidad doliente, mientras  subía amenazadoramente de tono entre uno que veía cada vez más difícil hincarle el diente a ese grupo y otro cada vez más cabreado con la osadía del primer contrincante aspirante a dar la cuchillada.

    Hubo que zanjar la cuestión saliendo al exterior en busca de otra alternativa pues mientras la cosa se librara en aquel pasillo entre montañas de sacos y estando cubierta el lado de la entrada al almacén por el  chofer y su banda, aquello podía durar rato, dado como están dotados nuestros vecinos de una obstinación con poco límite en estas ocasiones y para estos asuntos,  de manera que a campo abierto y dando por acabada la discusión, le anuncié a Sebastián que iba a la explanada donde se amontonaban las furgonetas, buscando siempre como era conveniente la posibilidad de decirle a aquel con el que discutiera que me marchaba a darle el viaje a cualquiera de los muchos que por allá se recostaban aburridos sobre sus asientos. Mientras me daba la vuelta oí como Sebastián me dijo:  

    -“Si quieres te presto los guantes de boxeo..”
    -“no hace falta, que ya los llevo puestos..” le contesté mientras me iba a cerrar un mejor trato.

    Al poco rato una furgoneta dispuesta a cobrar el precio de tarifa embarcaba a aquellos amigos mientras yo me preguntaba cómo les cuadraría encajar aquella escena con la supuesta imagen que debían haberse hecho de un tipo que se había parado un día a echar una mano a unos niños con problemas, mientras trataba con tanta dureza a unos hombres que seguramente envueltos en no pocos problemas trataban de ganarse la vida lo mejor posible.

    No sabía si Sebastián lo habría entendido en aquella frase colada con intención en alguno de mis correos. Y es que para mí en una tierra donde las injusticias, bien es cierto, las dificultades y los propios atavismos habían deslizado a todas las capas de la población a una lucha sin moral por la existencia y a la corrupción generalizada, como le dije en aquel correo, en una tierra tan sobrada de miserias y no solo materiales “solo los niños son inocentes”.

    Mientras arrancaba la comitiva , ya instalada en los coches y con los primeros sacos cargados, observé a los mauritanos envueltos en sus chilabas azules o blancas, sentados a las puertas de sus almacenes que parsimoniosamente realizaban el ritual mil veces repetido de sacarle espuma y templar el gusto vertiendo el té verde de vasito en vasito y que   contemplaban estas cosas de los africanos como quien mira en la televisión un programa eternamente repetido.



    Llevaríamos tan solo los sacos que no eran destinados a los chavales y en días posteriores trasladaría a La Granja, en varias tandas, los destinados a los chicos y que en entregas de cinco kilos habría yo de llevar cada día a la escuela.



    Los pueblos de este continente conservan aún un sentido especial de la hospitalidad y de la ceremonia. De lo cual habrían las gentes de Kergalo dar buena cuenta en el recibimiento que les ofrecieron a Nakupenda en torno al mango que cubre de amplia sombra el lugar central  de la aldea, a cuyo alrededor habían dispuestos sillas suficientes para acomodar a los visitantes  así como a las personas principales que representaban a la comunidad: Alcalo, Imam y segundo Imam, el Profesor, los más ancianos de las tribus, Asociación de Mujeres...mientras en algunos  bancos de madera se sentaban muchos otros, todos ellos agradecidos e interesados en  aquellos extranjeros. A un lado del mango,  un grueso grupo de chavales, la mayoría pertenecientes a la Madrasa , sentados muy juntos sobre la arena y vestidos con sus mejores ropas, formaban el anfiteatro que proporcionaba el marco a aquel gran acontecimiento.

    De los muchos y largos parlamentos que cada una de las personas principales de aquella comunidad ofrecerían a sus visitantes, y al margen de las reiteradas  muestras verbales de bienvenida y agradecimiento, tan solo habría yo de conservar en el recuerdo dos o tres cosas importantes de las que se dijeron, más allá de la inmensa afabilidad y cortesía con la que nos obsequiaron.

    Omar, el representante del Comité de Desarrollo Ciudadano, dirigiéndose a aquellos extranjeros dijo  ” no nos deis dinero, porque si me das 10 dalasis, mañana a la noche me los habré gastado y volveré a estar en la misma situación que ayer. Enseñarnos a cómo ganar esos 10 dalasis...”

    Aquel destello luminoso me sorprendió sobremanera.

    Al escuchar tal grado de conciencia y acostumbrado así mismo en los últimos años a creerme muy poco de lo que escuchaba cuando las palabras eran dirigidas a los blancos, pensé si en verdad, una vez hubiera implementado el proyecto que para entonces tenía en mente destinado a cubrir de semi sombra la huerta de los muchachos, aquella experiencia sería recogida por los habitantes de la aldea y con ello fructificara más allá de los beneficios inmediatos buscados para mejorar la nutrición y los ingresos de la escuela. El tiempo me lo diría. Y yo estaba dispuesto a esperar para saber...

    Los chicos, aquellos chicos sí estaban demostrando con hechos y no con palabras, y mucho más que lo harían en el futuro inmediato, que desde lo profundo de sus carencias estaban empeñados en aprender todo lo que se les pusiera al alcance.

    Ajenos , de alguna manera al mundo real, enfrascados en el aprendizaje de cosas que tenían que ver con el espíritu, de alguna manera debían ser conscientes que a diferencia de otros muchachos que o bien iban a la escuela oficial o bien se desenvolvían en las tareas laborales de la familia, ellos carecían , aparentemente, de recursos para luchar por la vida una vez hubieran acabado allá su aprendizaje.

     Tal vez fuera esa conciencia de precariedad, tal vez fuera la permeabilidad que debían de adquirir a base de estar criándose en una comunidad multiétnica, en un grupo fraternal donde se mezclaban mandingas, fulas, sereres,  bambaras..., lejos de los adoctrinamientos familiares, presentes en cada hogar, tendentes a magnificar la supremacía racial y cultural de la tribu a la que pertenecían, frente a las demás, y que tan reacio hace al hombre anclado en el tribalismo y en el racismo a admitir como bueno cualquier cosa que provenga de fuera... o  tal vez fuera la influencia  de ese modesto profesor, que ajeno a cualquier ambición mundanal, llevaba años derrochando generosidad, enseñándoles sin recibir a cambio de nada...Todavía no había llegado a conclusiones en mi reflexión sobre los comportamientos netamente diferenciados que percibía en esa comunidad de muchachos sin padres ni tribu que les educaran , respecto a los que tan evidentes eran en el entorno cultural que los había arrojado hasta aquella explanada. Y ese era un asunto que me intrigaba y mucho...

    Las otras dos cosas que me impactaron fueron dichas por el Profesor. Me gustó escuchar , frente a aquel público compuesto mayoritariamente por musulmanes,  el relato de  un hadiz, un dicho del Profeta , que decía:

    “es más importante dar de comer a un hambriento que construir mil mezquitas...”.

    En tierras del Islam, en donde , por mor de poner la religión al servicio del poder, ella había sido despojada de gran parte de su  contenido ético para magnificar los aspectos exteriores rituales, recordar esas cosas era muy necesario.

    Me hubiera gustado completar la aportación del Profesor con  otro dicho del Profeta, que nunca  se enseña.

    “Dios ama más una hora de justicia en esta tierra que 70 años de oración, y Dios detesta mucho más una hora de injusticia sobre esta tierra que 70 años desatentos  a la oración”.

     En la mayor parte de la vasta  franja de tierra donde parecía ser se seguía esa religión  hablar de Justicia suena indefectiblemente a cuestionar el poder bajo el cual matrimonia la religión oficial y sus representantes. No era por tanto sorprendente que tal “dicho” fuera mayoritariamente desconocido, pues recodar estas palabras era soltar dinamita, y pensé que a pesar de la fiesta que se prepara en el pueblo ese día no era la ocasión propicia para fuegos artificiales.

    Tan solo me había dado una vez el gusto de pronunciar aquel dicho en un lugar especialmente adecuado para ello: fue en el despacho del Jefe de Policía y frente a él,   a tenor de un juicio pendiente contra un conductor de mi camioneta que había intentado destruirla al despedirle por su repetidos robos, y sabedor a través de un  funcionario honesto e indignado que para mi mala suerte esos días y de manera incompresible había sido destinado a otra población,   que  las dilaciones y zancadillas que se estaban produciendo en la instrucción eran debidas a la reciente “visita” al “boss” e influencias de familiares del denunciado. Había decidido visitar a la máxima autoridad con la intención de  hacer valer mis derechos a ese juicio, cuando en medio de la  conversación , el Jefe de Policía con una aparente cordialidad al saberse ante un europeo musulmán,
      me preguntó si “hacía la oración”. Maldita pregunta como si a ello se remitiera el asunto de ser o no ser. Tras contestar a su pregunta le dije que respecto a esa cuestión
     tal vez conociera el dicho del Profeta que antes mencionaba y que le relaté a él parsimoniosa y solemnemente, para entender en donde debía de quedar para nosotros el asunto de la justicia y la oración.

    Le debió parecer a aquel hombre que aquello sonaba a insurrección y sin saber qué decir, añadió:
     
    -“Sí, pero aquí no se aplica la Sharia, la Ley islámica, sino que nos regimos por el derecho británico”.

    Me sorprendió en extremo ver como el inconsciente de aquel hombre había confundido las cosas.
     
    -“Disculpe vd, ese dicho no tiene nada que ver con la Sharia que vd menciona ni con el derecho británico, sino con la importancia que un musulmán, y cualquier hombre decente debe dar al asunto del establecimiento de la Justicia, por encima de cualquier otra cosa”.

    El Jefe dio por acabada la entrevista con una aparente cordialidad y unas promesas que yo no me creía en absoluto, y sabedor que dejaba tras de mí un enemigo peligroso, como después habría de demostrarme. Al menos , pensé, el petardo se lo he soltado en su despacho.

    Y yo, en aquella reunión de bienvenida en Kergalo, opté por guardar en mi zurrón la misma dinamita, remitiéndome en definitiva a señalar lo acertado del nombre de aquella ONG , en suahili “Yo te amo mucho”, pues al fin y al cabo , el Amor era la clave de la Creación y de la Vida y sobre esa piedra angular sobre la que se había construido este mundo antes de que el hombre lo degradara , se encontraban las claves de la vuelta atrás.

      Optando por no mencionar que para que una aspiración  a la justicia pudiera ser perdurable debía estar basada en ese requisito y en el corazón, que no en una formulación puramente intelectual, como la historia reciente del siglo XX nos había demostrado.

    El mundo entero y África en particular seguían clamando Justicia. Sin que estuviera claro las claves de cómo hacer eso.

    El Profesor vino a acabar su parlamento a la sombra de aquel acogedor mango con una emocionante referencia personal, al comparar lo que estaba recientemente sucediendo en su escuela con el paralelismo de aquel que camina solo demasiado tiempo y agobiado
     por una pesada carga , inesperadamente encuentra la mano amiga de otro caminante que se  ofrece a compartirla con él.

    Pensé en la escasez de comida que él podía proporcionarles , en sus años dedicados gratuitamente a la enseñanza, en los padres que habían soltado allá a sus hijos, en la inmensa responsabilidad que ese hombre había asumido y en lo que para él debían suponer aquellos acontecimientos que se estaban desplegando frente a sí.

     Ante aquella declaración del Sheij Yuma Njai, el Profesor, no pude menos que conmoverme y pensar que si  tan solo compartiéramos de vez en cuando la carga de los otros paliaríamos todos  los efectos de la injusticia en esta tierra , y por otra parte habría en un mundo aparentemente satisfecho de todo, menos depresiones, insatisfacciones, angustias, menos  sensaciones de soledad, menos desconcierto ante el hecho de que a pesar de tenerlo todo había algo que ni nosotros ni nuestros terapeutas mentales sabían identificar qué era...clamores del alma desatendida  que reclama el alimento que le es propio, el único que puede satisfacerla.



    Fue una jornada intensa y memorable la que, tras los pesados y protocolarios parlamentos,  se desplegaría posteriormente, que tras haber entregado los sacos destinados a las cuatro familias mencionadas y conocer a los muchachos y las condiciones de vida  en las que se desenvolvían, concluyó con una gran reunión donde compartimos arroz africano preparado una vez más en el compaund del Imam. Entre los principales de la comunidad, otros paisanos y paisanas del poblado y los extranjeros, allí estaban también los niños y niñas de la escuela que tras la comida se aprestaron a recibir diferentes regalos que Nakupenda había traído para ellos, como balones hinchables y otras chucherías, entre los que destacaba un montón de camisetas amarillas, donadas creo por un grupo de japoneses, de bonito diseño en donde muy cerquita del corazón, sobresalía en azul un gran  número 94.

    Sería días más tarde cuando en una de mis visitas a la explanada que hacía de vivienda y escuela, el Profesor rodeado como siempre de unos cuantos muchachos trató de señalarme algo con la emoción reflejada en un rostro, el cual era  por lo habitual  poco expresivo y reflejaba concentración continuamente, y cuyo mensaje yo no acababa de entender: se refería a las camisetas y al número 94 y me remitía al Corán. Fue todo lo que pude entender.

    Más tarde, una vez de vuelta a La Granja me dirigí al Libro en busca del capítulo que llevaba ese número.

    Al leerlo comprendí las expresiones dibujadas tanto en el rostro del Sheij así como en los muchachos. Aquel hombre acostumbrado a ver la vida desde una dimensión sagrada y trascendental no pudo menos que intuir que tras aquel repetitivo número colocado sobre los pechos de los chicos se escondía un mensaje. Su intuición, o vete a saber qué es lo que fuera, le llevó  a remitirse allá donde él creía encontrar las respuestas a las cosas evidentes y a las menos evidentes .  Allá bajo el número 94, leyó:

    “En el nombre de Dios el Más Misericordioso, el Dispensador de Gracia.

    ¿No hemos abierto tu pecho, y te hemos liberado de la carga que pesaba sobre tu espalda?

    ¿Y no te hemos elevado en dignidad?

    Y , ciertamente, con cada dificultad viene la facilidad: ¡ realmente, con cada dificultad viene la facilidad ¡

    Así pues, cuando te veas libre de pesar, mantente firme, y esfuérzate por complacer a tu Sustentador. “

    Cerré los ojos y recordé entonces más vivamente la expresión de aquel hombre mientras trataba de decirme algo horas atrás, y la expresión feliz de los muchachos que asentían con la cabeza: para ellos aquellas camisetas les habían conducido a encontrar la evidencia de una conexión y la respuesta a una promesa largamente esperada. Los años de dificultades soportados con paciencia habían, para ellos, encontrado un final y aquel número les indicaba que los acontecimientos que estaban viviendo iban más allá de la buena suerte o la casualidad.

    “Con cada dificultad, viene la facilidad...” pensé para mí. 

    Mientras,  me acordaba de los ojos chispeantes de los chavales , de su sonrisa y sus rostros luminosos, mientras asentían con seguridad ante las palabras del Profesor. Y traté de imaginar lo que para ellos debía suponer pensar que una etapa se había cerrado y que ante sí tenían un futuro mejor. El cumplimiento de una promesa.